Cualquier conductor que en la actualidad se plantee la adquisición de un vehículo nuevo se sentirá desbordado por las numerosas opciones existentes. Si ya era complicado elegir entre marcas, modelos, tipologías niveles de acabado y motorizaciones, ahora la cuestión se complica aún más al tener que elegir entre las diferentes tecnologías de impulsión, ya que, según la escogida, nos puede limitar el acceso a determinadas zonas dependiendo del distintivo ambiental que le corresponda, que lamentablemente no dependerá de lo que contamine, sino de la tecnología que utilice el vehículo para impulsarse.

 

Entre las posibles alternativas a las ya conocidas tecnologías, e injustamente calificadas a pesar de cumplir con las normas contaminantes exigidas para su homologación y comercialización, se abre un amplio abanico de posibilidades, entre ellas los vehículos impulsados por gas.

 

Para empezar, existen dos tipos de carburantes: el gas licuado de petróleo (GLP) y el gas natural vehicular (GNV), este último con dos alternativas el licuado (GNL) y el comprimido (GNC). La obtención de estos carburantes procede de fuentes diferentes, mientras el GLP está compuesto por una mezcla de butano y propano (como las antiguas bombonas) que se obtiene del petróleo por lo que sus reservas están más limitadas, el GNV sin embargo está compuesto por gas metano (igual al canalizado hasta nuestros hogares).

Aunque el GNL y GNV son muy similares existen importantes diferencias entre ambos.

 

 

GNL

Es un gas procesado para poder ser transportado en estado líquido a baja temperatura, en torno a los 160 grados bajo cero para reducir su volumen unas 600 veces, comprimiéndolo por tanto de forma criogénica, lo que implica una instalación en el vehículo mucho más compleja, pero que proporciona una mayor autonomía, convirtiéndose así en la mejor alternativa para los vehículos industriales destinados recorrer largas distancias.

 

 

GNC

Es exactamente el mismo gas que el GNL pero almacenado a altas presiones entre 200 y 250 bares siendo la variante más utilizada para los vehículos ligeros como es caso de los turismos. Tanto el GNL como el GNC contienen una mayor proporción de moléculas de hidrógeno que de carbono frente a los carburantes fósiles incluido el GLP, lo que conlleva menos emisiones contaminantes.

 

 

GLP

Como hemos mencionado anteriormente está compuesto por una mezcla de butano y  de propano, 40%-60% aproximadamente, almacenado en estado líquido a una presión relativamente baja alrededor de 10 bares. Este combustible es un 40% más económico que los combustibles fósiles, lo que permite amortizar la diferencia de precio de la compra o de la transformación con rapidez en función del kilometraje que se realice.

 

Los vehículos impulsados por gas reducen la contaminación acústica en 50%, un 99% las partículas en suspensión, un 20% las emisiones de CO2 y un 85% los NOX, esto les permite obtener el distintivo ambiental ECO en los vehículos de reciente fabricación, mientras que en los vehículos transformados será necesario que cumplan al menos con la norma EURO IV. Como norma son adaptables los vehículos de gasolina posteriores al año 2000, pero conviene asegurarse de la viabilidad de la transformación con empresas especializadas. A pesar de la reducción de emisiones que suponen estos combustibles todo apunta a que se quedarán fuera de las subvenciones del Plan Moves 2019, salvo en el caso de los vehículos pesados donde electrificación está menos implantada.

 

 

 

VENTAJAS E INCONVENIENTES ENTRE GLP Y GNC

 

Como se comentó con anterioridad el GNC es menos contaminante que el GLP, además también tiene un consumo menor; según los valores homologados en un vehículo compacto medio, el gasto de GNC es de 3,5 Kg/100 Km, mientras que el GLP es de 6,9l/100 Km.

Considerando que el precio de ambos combustibles para el mes de marzo es de 0,90 €/Kg. para el GNC y de 0,68 €/l para el GLP, el coste por cada 100 Km. sería de 3,5 € y 4,69 € respectivamente. En ambos casos el coste es inferior que modelos de gasolina, diésel e híbridos eléctricos de la misma categoría.

Como hemos podido ver hasta ahora el GNC ofrece mayores ventajas, por el contrario, el precio del mismo modelo suele ser más caro que en la versión GLP, pero su mayor inconveniente es la falta de infraestructuras para repostar, en la actualidad existen aproximadamente 622 gasolineras de GLP en España y tan solo 58 gasolineras de GNC, aunque para 2019 está prevista la apertura de otras 47. Hay que tener en cuenta que un surtidor para suministrar GNC es aproximadamente diez veces más caro que uno de GLP.

Quizás este sea el motivo por el que la presencia de vehículos con GNC en nuestro país sea tan escasa y que muchos fabricantes hayan retirado de nuestro mercado la oferta de vehículos equipados con este tipo de combustible.

 

 

LOS VEHCULOS PROPULSADOS A GAS EN LA ITV.

 

Los vehículos alimentados con GLP y GNC están sujetos a las mismas inspecciones técnicas periódicas que el resto de los turismos y el importe es el mismo que para un vehículo de gasolina. La única diferencia consiste en realizar una inspección visual para comprobar que el depósito de gas no presenta oxidación, grietas o corrosión; una correcta fijación y que no hayan transcurrido más de 20 años desde la fecha de fabricación.

 

En el caso del GNC es necesario un informe que certifique la estanqueidad de los depósitos y del correcto funcionamiento del sistema de canalizaciones cada 4 años. Por su parte los depósitos de GLP deberán inspeccionar su estanqueidad cada 10 años.

 

En el cuadro siguiente, adjuntamos resumen de las diferencias de estos combustibles.

 

 

  GLP GNC
Presión almacenaje 10 bar aprox. 200-250 bares
Reservas de combustible Menores Mayores
Emisiones contaminantes Mayores Menores
Consumo Mayor Menor
Precio combustible Menor Mayor
Etiqueta ECO A partir EURO IV A partir EURO IV
Retimbrado depósito 10 años 4 años
Coste compra Menor coste Mayor coste

 

 

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